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Conflicto, ¿para qué te quiero?

¿Qué es un conflicto? La palabra proviene del latín conflictus, donde con significa «convergencia, unión» y, flictus, «golpe». Entonces, conflicto, quiere decir «el golpe junto, el golpe entre varios».

Es un problema entre dos o más personas, situaciones que generan incomodidad, desacuerdos, etc. Son momentos que desafían nuestra estabilidad emocional, nuestros condicionamientos y hasta exponen nuestro nivel de autoestima.



El profesor DeRose tiene una frase muy interesante: «Más fuerte que el que vence es el que consigue no confrontar». El mensaje de esta idea es que la mejor solución para los conflictos es que no sucedan. Pero ¿cómo evitar los conflictos? En primer lugar, desarrollar la empatía, ponernos en el lugar del otro; escuchar, prestar atención para poder comprender la situación más allá de lo explícito o literal. Ubicarse como por fuera de la situación es una gran alternativa; DeRose dice que «la realidad es una cuestión de óptica»; podemos hacer de cuenta que tenemos una cámara de fotos y, con ella, hacemos zoom, abrimos el angular, nos ponemos por arriba o por abajo, recortamos algunas cosas o agregamos otras.

Otra opción es esperar. De ser posible, darse un tiempo, charlar al día siguiente; de esta manera toda la ebullición emocional deja de estar presente al momento de charlar. También desarrollar la buena comunicación puede ser de gran ayuda; buscar claridad en las expresiones y manifestar si hay incomodidad.

Por otro lado, es posible evitar ser pedante, pensar que uno es más que otro. Las frases como «tranquilizate», «pará, estás nervioso», suelen ser incómodas y generan más desgaste; buscar eludirlas puede ser un gran recurso.

Pero hay momentos en los que sortear el conflicto es imposible. ¿Qué hacer en esa situación? A veces, utilizar la fricción generada puede hacer que el vínculo entre esas personas se fortalezca. Muchas de las herramientas anteriores también sirven para solucionar conflictos además de evitarlos (tip técnico: mantener la conciencia en la respiración, que está completamente ligada a nuestro plano emocional).

En algunas ocaciones, no es posible reforzar la relación, ahí es cuando es mejor decidir distanciarse con delicadeza, sin pelear.

El desarrollo personal y, con este, las buenas relaciones humanas y la administración de conflictos, es un camino con subidas y bajadas; requiere esfuerzo y dedicación; así, conseguimos cada día ser una mejor versión de nosotros mismos.

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